Hay clubes que presentan una camiseta nueva cada verano y clubes que presentan la misma camiseta con un cuello distinto. El Athletic pertenece al segundo grupo, y no por falta de imaginación. Quien busca camiseta Bilbao en cualquier tienda encuentra rayas verticales rojas y blancas, pantalón negro y poco más, temporada tras temporada, y esa continuidad es una decisión, no una inercia. Este artículo explica de dónde vienen las rayas, por qué el club las protege como protege a su cantera y qué distingue a las prendas que hoy buscan los coleccionistas.
Las rayas llegaron de Inglaterra
El Athletic se fundó en 1898 y durante sus primeros años vistió de azul y blanco, en un esquema muy parecido al de algunos clubes ingleses de la época. Las rayas rojas y blancas llegaron en 1910, y la explicación más aceptada las relaciona con un viaje a Inglaterra en el que se compraron camisetas de un club del sur del país por falta de otras disponibles. Sea cual sea la versión exacta, desde entonces el club no ha vuelto a cambiar.
Hay un detalle que importa a los coleccionistas: el Atlético de Madrid, nacido como filial bilbaíno, adoptó las mismas rayas por esa misma vía. Las prendas de ambos clubes de las primeras décadas se parecen tanto que solo el escudo las separa, y en el mercado de segunda mano conviven confusiones de todo tipo.
Por qué el club no toca la camiseta
La respuesta corta es que la afición no lo permitiría. La larga tiene que ver con la identidad del club, que se apoya en dos cosas que casi nadie más puede reivindicar: una cantera exclusiva y una camiseta que no ha cambiado en más de un siglo. Las dos van juntas. Un club que solo alinea jugadores formados en su territorio no puede permitirse una equipación que parezca de cualquier sitio.
Ese modelo de formación, con Lezama como centro de todo, es un caso único en el fútbol profesional europeo y se explica mejor desde la estructura del fútbol base español, que repasamos en qué significa realmente ‘Club Deportivo’. La camiseta es la parte visible de esa filosofía: la misma para el primer equipo, para el femenino y para todas las categorías inferiores.
Las prendas que marcan cada época
Con un diseño tan estable, lo que data una camiseta rojiblanca es la anchura de las rayas, el cuello, el patrocinador y el fabricante. Los coleccionistas distinguen cuatro grandes etapas: las camisetas de algodón sin patrocinador de antes de los ochenta, las de los ochenta con los dos títulos de Liga consecutivos de 1983 y 1984, las de la Copa de la UEFA de finales de los noventa y las de la última década, con el nuevo San Mamés desde 2013 y la Copa del Rey de 2024, la primera en cuarenta años.
La camiseta de esa Copa, con la gabarra recorriendo la ría como celebración, se agotó en días y hoy cotiza muy por encima de su precio de tienda. Es la prenda rojiblanca más buscada de la era moderna, y la que más copias ha generado en el mercado de segunda mano.
La equipación Bilbao 2026/27
La primera camiseta de esta temporada mantiene lo que no se discute: rayas verticales rojas y blancas, pantalón negro, medias negras con detalles. El fabricante ajusta cada año la anchura de las rayas, el cuello y la trama del tejido, y ahí está la única novedad. Los detalles del modelo, el patrocinador y el calendario de lanzamientos se publican en la web oficial del Athletic Club, que conviene consultar antes de fiarse de cualquier ficha de producto ajena.
Las alternativas son otra historia. La segunda y la tercera equipación Bilbao son donde el club se permite experimentar, con colores que en distintas temporadas han ido del negro al verde y diseños con referencias a la ría, a la ciudad y al escudo antiguo. Se producen en tiradas cortas y se agotan antes en tallas intermedias.
Versión y talla con una camiseta a rayas
Con rayas verticales, un error de talla se nota más que con una camiseta lisa: si la prenda tira del pecho, las rayas se abren y se deforman. Conviene medir el ancho de pecho de una camiseta que ya siente bien y compararlo con la tabla del fabricante en centímetros, en lugar de fiarse de la talla habitual. En versión de jugador, sube una talla.
La versión de aficionado, con tejido más cómodo y corte holgado, es la sensata para uso diario y para regalar. La de jugador tiene sentido para coleccionar o para jugar con ella, y con este club se agota rápido porque la demanda supera con mucho a la tirada.
Cómo reconocer una rojiblanca original
Las rayas facilitan la falsificación del aspecto general, así que la comprobación va a los detalles:
- La alineación del escudo con las rayas: en la prenda oficial el patrón está calculado para que el escudo caiga sobre una raya concreta; en las copias suele estar desplazado.
- El tono del rojo, que en las oficiales sigue una referencia cerrada y en las copias tiende al naranja o al granate.
- El código de producto en la etiqueta interior, verificable con el fabricante.
- El patrocinador coherente con la temporada declarada.
Una camiseta de futbol rojiblanca de la temporada actual a la mitad del precio oficial, fuera de rebajas, es una copia. No hay excepciones en el circuito legal.
Cuidar las rayas
Lavado en frío, del revés, sin secadora y sin plancha directa sobre escudo y patrocinador. El rojo destiñe sobre el blanco en cuanto se lava con agua caliente, y en una camiseta a rayas eso se nota más que en cualquier otra. Las prendas antiguas de algodón, con las rayas cosidas, piden lavado a mano, sin blanqueante y secado en horizontal.
El femenino y la misma camiseta
El Athletic femenino, uno de los equipos con más títulos de liga de la historia del fútbol femenino español, viste exactamente la misma camiseta que el masculino, con la misma fuente de dorsal cuando la competición lo permite. Es una decisión coherente con el modelo del club y tiene una consecuencia para el aficionado: personalizar con el nombre de una jugadora es tan sencillo como con el de un jugador, y cada vez más habitual en la tienda oficial.
Comprar fuera de Bizkaia
El Athletic tiene una implantación que va mucho más allá de su territorio, y eso se nota en la distribución: la primera camiseta se encuentra en distribuidores autorizados de toda España, pero las alternativas desaparecen pronto de los catálogos generalistas y quedan en la tienda oficial y en los distribuidores vascos. Para una segunda o tercera equipación en talla concreta, la ventana de lanzamiento es la única oportunidad segura.
En segunda mano, las rojiblancas aparecen en cualquier ciudad con emigración vasca, que son muchas, y con especial frecuencia en Madrid y en Barcelona. Es uno de los pocos clubes españoles cuyas camisetas antiguas se encuentran con la misma facilidad dentro y fuera de su comunidad.
El patrocinador como pista de datación
Con un diseño que no cambia, el pecho es lo que fecha la prenda. El Athletic ha tenido pocos patrocinadores y muy largos, con una entidad financiera vasca ocupando la camiseta durante muchos años seguidos, y eso obliga al coleccionista a fijarse en el fabricante, en el cuello y en la etiqueta para separar una temporada de la siguiente. Una rojiblanca con el mismo patrocinador puede ser de cualquiera de ocho o diez años; el código de producto es lo único que la sitúa con precisión.
Una camiseta que no necesita presentación
En un fútbol donde cada verano trae un diseño nuevo, la camiseta Bilbao es la excepción que confirma la regla. No cambia porque no tiene que cambiar: las rayas rojas y blancas dicen Athletic sin necesidad de escudo, en San Mamés y en cualquier ciudad del mundo. Quien la compra no compra una temporada; compra ciento y pico años de lo mismo, y eso es exactamente lo que busca.





